IA

Le pregunté a una IA por el sentido de la vida; me devolvió un cupón

El nuevo asistente «monetiza la existencia». Las respuestas filosóficas ahora llevan anuncios pre-roll.

Le pregunté al nuevo asistente por el sentido de la vida y me respondió con una reflexión preciosa rematada por un cupón del 15% en colchones. Bienvenidos a la era en que la filosofía lleva anuncio pre-roll. La sátira es mía; la tendencia es real: varias plataformas de IA están explorando meter publicidad y contenido patrocinado dentro de las respuestas.

El razonamiento corporativo es transparente: servir modelos grandes cuesta una fortuna en cómputo (ver: factura de la nube), y "gratis" nunca fue gratis. Si no pagas por el producto, la pregunta sana es la de siempre: ¿el producto eres tú? En IA, "ser el producto" significa que tus conversaciones pueden alimentar el entrenamiento o el perfil que decide qué te muestran.

Aquí va lo verdaderamente útil, sin chiste: (1) No le cuentes a un chatbot lo que no le contarías a una empresa —contraseñas, datos médicos, secretos laborales. (2) Busca y activa los controles de privacidad: muchas plataformas permiten desactivar el uso de tus chats para entrenamiento y borrar el historial. (3) Recuerda que alucina: un modelo de lenguaje predice texto plausible, no verdad; verifica cualquier dato que vayas a usar en serio. (4) Distingue respuesta de anuncio cuando empiecen a mezclarse, porque se mezclarán.

La IA es una herramienta extraordinaria para pensar más rápido, no para pensar por ti. Úsala como un becario brillante pero mentiroso: rápido, útil, y a revisar todo lo que firme.

¿El sentido de la vida? Sigo sin saberlo. Pero ahora tengo un colchón con descuento y un perfil publicitario más gordo. Progreso, supongo.

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